Este sábado, día 1 de Diciembre me levanté con una sola cosa en mente, ir a la exhibición de Artes Marciales que hacemos en la parte de arriba de la biblioteca.
A las 9 y media estaba yo en pié enfrente de la parada del tramvía para acercarme a la biblioteca donde tenía que ayudar a descargar todo lo que necesitamos (ladrillos, trofeos, bates de béisbol y tatamis) y después montarlo.
Como eramos muchos la faena terminó antes de lo que yo esperaba y me pude ir sobre las 11 y media a casa.
Cuando estaba volviendo con el tramvía vi a Gabriel en la calle de al lado con unos amigos, subiendo no sé hacia donde, me dió una rábia no haberme quedado más (aunque también me alivió, porque iba yo hecha un adefesio ¡Cómo para que me viese!).
Al volver a casa me duché, me alisé el pelo y me lo sequé, me cambié de ropa y estuve tocando el piano hasta que mi madre llegó y fuimos a comer a casa de mi abuela.
A las tres y media me marché, porque tenía que estar a las cuatro y cuarto en frente del gimnasio para subir a la biblioteca con unos amigos. Tania, Adrián y la hermanita pequeña de Tania.
Subimos a la biblioteca y enseguida me hicieron sentar con Silvia detrás de los jueces, porque yo era la encargada de sumar las puntuaciones y Silvia de apuntarlas.
Empezaron a salir niños, hacían su kata (lucha imaginaria) y los jueces se giraban un momento para decirnos su puntuación.
En la segunda ronda nos equivocamos pero no pasó nada, puesto que estos niños no iban a ganar (por suerte). Fue más fácil de lo que me pareció en un principio.
Después de este pequeño campeonato un hombre del ayuntamiento entregó los premios a los 6 finalistas (3 de cada categoría) y empezó la exhibición.
Hubo espectáculo de kung-fu, taichi, Kick-Boxing, Espada Koreana, Hapkido, Kobudo, Defensa personal femenina y Karate.
Grabé casi todo en mi cámara de vídeo, fue espectacular. Los de Karate rompieron ladrillos y bates de béisbol, hicieron katas y combates (que aunque simulados estubieron muy bien preparados).
Acabó la exhibición a las nueve de la noche y a Gabriel no se le vió el pelo. (La verdad es que no me importó mucho).
Después me fui a casa corriendo porque era muy tarde y el tramvía no llegaba. Dejé las cosas y me fui a la cena.
Cuando llegué al restaurante no había nadie, así que decidí esperar y al poco llegaron todos los demás.
Durante la cena lo pasamos muy bien, hablamos, nos hicimos foto, reimos ¡Y no comimos hasta las 12 por lo lentos que eran los cocineros!. Pero mejor, una buena excusa para llegar tarde a casa…
A la una de la madrugada fuimos Tania, Silvia,Adrián y yo a dar una vuelta y estuvimos en un pub, el “Dublín” estaba muy bien.
Luego Tania y yo nos acercamos al parque de la ermita a hablar. Tania es muy maja, pero la desapuntarán de karate por un tiempo tambien por las notas.
- Yo les he dicho a mis padres que como me desapunten del karate me iré de casa- dice ella- el karate es mi vida y es donde estan mis mejores amigos.
Tiene razón, yo con los de mi instituto no me llevo muy bien, es con los del karate que realmente son mis amigos.
Estuvimos hablando hasta las 2 de la mañana o así, luego Adrián vino y fuimos para casa.
Llegué a casa a las dos y cinco de la madrugada, pero como había llamado a mamá a las 12 con el móvil de Adrián y le había dicho que aún no nos habían dado la cena no pasó nada.
Sólo el interrogatorio de siempre:
- ¿Qué has cenado?
- Solomillo y pastel. [Verdad]
- ¿Con quién has ido?
Adrián y Tania. [Verdad]
- ¿Son pareja?
- No. [Verdad]
- ¿Qué has bebido?
- Agua con gas. [Mentira: agua natural, una copa de champán y un poco de vino]
- ¿Te han acompañado a casa?
- Sí. [Mentira: sólo hasta la esquina]
Lamento tener que mentirle a mi madre, pero sinó no me dejaría hacer nada.
Diciembre 2, 2007
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