Llevo unas semanas que no sé que me pasa, todo es igual que ayer e idéntico que mañana.
El no ver a Gabriel me consume, y me siento impotente por no poder hacer nada al respecto. Me da la sensación de que lo único que puedo hacer es dejar los días pasar.
No hay muchas novedades en mi vida, me han puesto una hoja amarilla (que es una advertencia de comportamiento).
Estábamos en tutoria, haciendo una ficha de una película que habíamos visto en clase, y los compañeros empezaron a hablar y no pudimos acabarla. Yo lo estaba haciendo todo pero el profesor tuvo la brillante idea de hacernos quedar en el recreo.
Y yo tenía a la siguiente hora exámen de historia y pensaba ir a estudiar a la biblioteca, así que a la hora del recreo salí de la clase (pasando por al lado del profesor, que me pudo ver perfectamente y detenerme) y fuí a la biblioteca para repasar un poco. Les tuvieron que poner la amarilla a los gilipollas de mi clase por hablar y no a mí. Si vivo envuelta de imbéciles con incontinencia verbal no es mi culpa. ¡Joder!
Otra cosa que me pasó es que llamé a Gabriel, la conversación no duró ni 2 minutos:
- Hola soy Nuria. Quería preguntarte cuando vas a venir a karate. Porque a lo tonto a lo tonto ya ha pasado un mes.
- Pues aún no lo sé.
- Bueno, vale. Nos vemos.
- Adiós.
Todo me sale al revés.
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